LA DROGADICCION EN LOS JOVENES.


La adicción a las drogas
ilícitas, al alcohol e, incluso, a ciertas drogas empleadas en medicina
como los tranquilizantes o los analgésicos, y que se conocen como
sicoactivas, es uno de los problemas de salud pública más importantes en
todo el mundo.
En ella pueden caer desde
los niños y los adolescentes hasta los a los adultos, sin distingo de
clase social o de nivel educativo. Es más, la comunidad médica ya
considera la adicción como un desorden crónico que afecta a las neuronas
encargadas de los procesos mentales de pensamiento, raciocinio,
voluntad y placer.
El adicto no es
voluntariamente adicto; más bien es víctima de un conjunto de
circunstancias orgánicas y ambientales que lo conducen a seguir una
línea de comportamiento y un estilo de vida que, si bien puede
abandonar, le resulta muy difícil.
De hecho, actualmente los
índices de adicción a las diferentes sustancias mencionadas son tan
alarmantes, que sus repercusiones, amén de afectar la tranquilidad y
economía familiares, constituyen un rubro muy alto en el presupuesto,
particularmente en lo que se refiere a investigación médica, prevención y
rehabilitación de los adictos. Tan sólo en Estados Unidos, por ejemplo,
la inversión de los últimos años ha sido de 80 mil millones de dólares
anuales.
Es por ello que trabajar en
la prevención es una de las tareas más urgentes de la sociedad,
comenzando por la familia, que debe estar adecuadamente informada sobre
las “opciones” que se encuentran en las calles, en los círculos de
amigos, en los colegios y universidades.
BUSCANDO UNA SALIDA…

Siendo una
enfermedad y no simplemente una costumbre o un vicio, la adicción a las
sustancias sicoactivas demanda tratamiento especializado y apoyo
familiar, pero, sobre todo, voluntad y deseo de superarlo de parte de
quien se encuentra enfermo.
El proceso consiste
en una terapia dirigida por un equipo que involucra al médico general,
psicólogos y psiquiatras, quienes, junto con los familiares que rodean
al paciente, le brindan el apoyo que necesita para superar la
dependencia a las drogas.
La estrategia
escogida y el tiempo que demande su aplicación dependerá de la severidad
del problema de cada paciente. Además, aun cuando el adicto logre salir
adelante y abandone el consumo de las sustancias adictivas, debe ser
consciente de que su enfermedad, si bien ha sido tratada, no podrá ser
curada. Haciendo una comparación, la adicción es como la diabetes o la
hipertensión, no se curan pero se manejan con ayuda de tratamientos
médicos y el autocuidado del paciente.
Tipos de Drogas más conocidas:
Entre las más conocidas encontramos:
- Alcohol
- Cafeína
- Cocaína
- Crack
- Inhalantes
- LSD
- Marihuana
- Hachís
- MDMA o éxtasis
- Anfetaminas
- Nicotina
- Opiáceos (Heroína, Morfina, etc.)
- Peyote
- Hongos psilocibes, también conocidos como alucinógenos o mágicos
- Benzodiacepinas
¿Qué son las drogas?

Las drogas es cualquier
sustancia que, una vez introducida en el organismo a través de distintas
vías (inyectada, fumada o tragada), tiene capacidad para alterar o
modificar las funciones corporales, las sensaciones, el estado de ánimo o
las percepciones sensoriales (vista, oído, tacto, gusto, olfato).
Existen muchas clases de drogas. Algunas son legales como el alcohol, el
tabaco o los fármacos; otras son ilegales como el hachís, la cocaína,
la heroína, etc. Todas las drogas tienen un denominador común: al
ingerirlas (sea cual sea la forma) pasan a la sangre y, a través de
ella, al cerebro y a todo el organismo, provocando los diferentes
efectos que las caracterizan: excitar, relajar o distorsionar la
realidad.2. Riesgos
Todas las drogas afectan
a la salud de las personas y su desarrollo personal. Sin embargo, este
dato se potencia aún más en el caso de los jóvenes, puesto que cada vez
que se recurre a las drogas como muleta para disfrutar de la vida o
enfrentarse a sus exigencias, se está limitando la oportunidad de
demostrar y desarrollar los recursos y las capacidades propias.
El consumo de drogas
induce, por otra parte, a comportamientos “descontrolados” que se llevan
a cabo bajo los efectos de las drogas, conductas, en muchos casos, en
las que no se miden los riesgos, ni las consecuencias de lo que se está
haciendo.
Un riesgo de las drogas
(quizá el más importante) es su capacidad de crear dependencia. Todas
las drogas presentan esta característica. Aunque se afirma que algunas
drogas no generan dependencia física (cannabis, alucinógenos,
éxtasis,etc.), éste es un asunto controvertido. En lo que sí hay
unanimidad es en la capacidad de las drogas para provocar dependencia
psicológica o emocional. Es cierto que la facilidad para que se cree una
dependencia física depende de muchos factores, también lo es que no hay
ninguna persona tan segura que pueda afirmar que controla plenamente
los riesgos de hacerse dependiente.
Además, muchas de las
drogas que se encuentran en el mercado ilegal están con frecuencia
sometidas a procesos de adulteración. En estos casos, el posible
consumidor no sabe qué es lo que está tomando y, por lo tanto, se sitúa
ante unos imprevisibles riesgos añadidos.
Todas dañan la salud y,
si se toman con frecuencia, algunas pueden provocar daños irreparables,
biológicos o psicológicos. Asimismo, se pueden correr riesgos muy serios
si se padece algún tipo de patología, como, por ejemplo, cardíaca o
hipertensión, que puede que aún no se haya manifestado o no la haya
diagnosticado el médico.
Muchas veces las drogas
se ingieren mezcladas unas con otras, por ejemplo; porros y alcohol,
éxtasis y alcohol, cannabis y cocaína, etc., sometiendo, de esta forma,
al sistema nervioso a sacudidas contradictorias o multiplicando los
efectos de ambas sustancias. También existen riesgos relacionados con
comportamientos que los consumos facilitan o impiden controlar
(comportamientos impulsivos).
“Alcoholismo y drogradicción enemigos incubiertos”
Los adolescentes pueden estar comprometidos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante las adolescencia.
Desgraciadamente, con frecuencia los
adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las
consecuencias del mañana.
Ellos tienen la tendencia a
sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros
experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad
aumenta el riesgo del uso de otras drogas más tarde. Algunos
adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas o continúan
usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros
desarrollarán una dependencia, usarán luego drogas más peligrosas y se
causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.
La adolescencia es el tiempo de
probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas
por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sientirse bien, para
reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a
un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a
experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios.
Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios
con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:
* con un historial familiar de abuso de substancias
* que están deprimidos
* que sienten poco amor propio o autoestima
* que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.
* que están deprimidos
* que sienten poco amor propio o autoestima
* que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.

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